La mayoría de los ingredientes cosméticos empiezan por el término Aqua, este es el término oficial para designar el agua en el lenguaje INCI, como se le conoce a la nomenclatura internacional de los productos cosméticos. El orden en que aparecen los ingredientes es decreciente en función de la concentración; es decir, los más concentrados al principio y los menos al final.

El contenido en agua varía según el producto:

  • Una crema puede contener entre un 60-80% de agua.
  • Un gel-champú puede contener más de un 90%.

Agua controlada

El agua empleada en la elaboración de los productos cosméticos naturales debe ser una agua controlada en la que sus características físico químicas deben estar perfectamente definidas ya que cualquier variación de sus parámetros establecidos puede llevar a un cambio en el producto final, el cosmético natural. Por ello, puede estar sometida a tratamientos para:

  • Disminuir su dureza, eliminando sus sales cálcicas y magnésicas.
  • Desmineralizarla, eliminando sales minerales.
  • Eliminar la contaminación bacteriológica.

Para conseguir estos tratamientos se aplican diversas técnicas. Estos son algunos ejemplos:

  • Descalcificación mediante resinas de intercambio iónico.
  • Control de la contaminación bacteriológica mediante métodos físicos y químicos; filtración, adición de conservantes…
  • Eliminar sus sales y otros elementos, gracias a la osmosis inversa, que es un procedimiento de filtrado muy fino. Si al consumo de agua nos referimos este es un proceso medioambiental carísimo pues el rendimiento obtenido es bajo. Para conseguir 20 litros de agua pura por ósmosis inversa, se parten de 100 litros. Es decir 80 litros se rechazan, se van por las alcantarillas -dependiendo del aparato de ósmosis usado se obtendrán otros resultados, no son más que estimaciones para que el lector se haga una idea-. Por esta razón, la huella hídrica de determinados procesos de producción resulta a veces tan elevada. De la huella hídrica hablamos más adelante.
  • Los rendimientos se mejoran día a día con el avance de la técnica, pero el porcentaje de agua rechazada sigue siendo grande.
El agua en la cosmética ecológica

 ¿Existe una agua biológica/ecológica?

Obviamente la respuesta es no si atendemos al concepto legal del término ecológico. Debería haber sido cultivada en condiciones legalmente establecidas. Y sabemos que el agua no se cultiva. Por otra parte, hablar de la pureza del agua es lo más adecuado. Evidentemente el agua recogida al lado de unos vertidos industriales y la que se pudiera recoger de zonas protegidas no tendrán el mismo grado de pureza.

Me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre los productos certificados con el sello ecológico/ natural. Un gel de ducha que lleve un 90% de agua sólo podrá certificar un 10% ecológico. ¿Cómo existen entonces geles de ducha certificados ecológicos en el mercado? Muy sencillo, la solución la aportan las aguas florales porque estas sí que pueden ser ecológicas en razón de sus componentes vegetales y sustituyen al agua en las formulaciones.

¿Eliminamos el agua de los productos cosméticos naturales?

El agua es la parte más sensible de contaminación microbiana de un producto. Por tanto, debemos añadir conservantes a nuestros productos cosméticos naturales. Dichos conservantes, aunque en cosmética natural se utilizan unos específicos que son más suaves , no están exentos de causar sensibilizaciones en forma de irritaciones dérmicas y alergias. Así que las formas anhidras, es decir, exentas de agua, tienen mucho interés ya que solo necesitan un antioxidante pero no un conservante. Y además se puede obtener 100% del producto ecológico en este caso.

Si eliminamos el agua, obtendríamos aceites, ceras, mantecas…pero no leches, cremas, geles reduciendo mucho así la gran variedad de productos cosméticos que tenemos hoy en día en el mercado. Por otro lado, a las personas con pieles grasas este tipo de productos cosméticos no les suele gustar a pesar de que existan aceites como la jojoba y avellana que convengan más a este tipo de pieles.

Huella hídrica

La huella hídrica es un indicador de uso de agua que tiene en cuenta tanto el uso directo como indirecto por parte de un consumidor o productor. La huella hídrica de un individuo, comunidad o comercio se define como el volumen total de agua dulce que se utiliza para producir los bienes y servicios consumidos por el individuo o comunidad así como los producidos por los comercios.  Cómo se puede apreciar en el cuadro de abajo, para producir 1kg de carne se necesitan 17.100 litros de agua. Las cifras son impresionantes y deberían obligar hacia una reflexión sobre nuestros hábitos de consumo, con una medida tan sencilla como podría ser disminuir una ración nuestro consumo semanal de carne, estaríamos favoreciendo la sostenibilidad del planeta.

productos cosméticos naturales

Espero que seamos entre todos capaces de dar este giro necesario para la supervivencia del planeta y que aunemos esfuerzos en cambiar nuestros hábitos de consumo. Las generaciones venideras tienen derecho a disfrutar de un medio ambiente al menos no más deteriorado que el que tenemos ya.

Elena Martínez

Responsable técnico de Posidonia Cosmetics

Cosméticos naturales y el agua

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