La experimentación en animales en el mundo de la cosmética tiene el objetivo de conocer la posible afección de los productos sobre los seres vivos. Es decir, si la aplicación de una determinada dosis de un ingrediente puede producir -o no- algún tipo de cáncer, problemas sobre la fertilidad, alteraciones genéticas… entre otros efectos secundarios. Cuando se comercializa un cosmético, anteriormente se ha realizado un expediente de seguridad del producto en el que se incluye un estudio de las garantías que ofrece cada ingrediente y sus datos toxicológicos.

Sin embargo, con la aparición de los ingredientes de origen vegetal todo cambió. Estos productos ya no necesitan ser experimentados en animales porque no tienen ningún tipo de efecto -en las dosis adecuadas, como los otros- en su aplicación sobre nuestra piel. En otro post te contamos que en la actualidad existe prácticamente alternativas en todos los productos de la cosmética natural a los de la cosmética convencional: siliconas, parabenos…

La experimentación en animales para producir ingredientes cosméticos está prohibida en la Unión Europea desde septiembre de 2004. Una decisión muy importante porque lamentablemente no son tantos los países cruelty-free en el global del mundo. La imposibilidad de comercializar dentro de las fronteras de la UE cosméticos en cuyos ingredientes se haya experimentado con animales llegó en marzo de 2009, cinco años después.

Para empezar hay una pregunta que parece oportuna: ¿qué entiende la Unión Europea por cosméticos? Una amplia gama de productos que van desde el maquillaje y los desodorantes hasta artículos destinados al baño, la ducha, el bronceado, el cuidado del cabello, la piel y las uñas, el afeitado y la higiene bucal.

Por desgracia, la Unión Europea y los 27 países que la integran en la actualidad tras la salida del Reino Unido por el Brexit (Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chequia, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumanía y Suecia) son una excepción. Porque en el mundo solo hay nueve países más que prohíban la experimentación de productos cosméticos. Son Guatemala, Irlanda, Islandia, Israel, Noruega, Nueva Zelanda, Serbia, Suiza y Turquía. Además, Australia y Corea del Sur están en vías de aprobar la misma legislación. Esto significa que el restante 80% de estados de todo el planeta sí que permiten la experimentación. Una cifra muy alta y que habla de la necesidad urgente de concienciar.

Sin embargo, la permisión de experimentar parece que va en contra de la opinión de la sociedad, al menos de la europea. En el Eurobarómetro (la gran encuesta que se realiza entre los ciudadanos de la UE) de 2016, el 89% de los preguntados consideró que la Unión Europea debe hacer más por promover una mayor concienciación de la importancia del bienestar de los animales a escala internacional y el 90 % cree que es importante establecer normas exigentes para el bienestar de los animales que sean reconocidas en todo el mundo.

Recogiendo el guante de esta exigencia por parte de la sociedad y con el objetivo de extender a todo el mundo la experimentación, la misma Unión Europea insta a las Naciones Unidas a que se celebre un convenio internacional contra la utilización de animales para el ensayo de productos cosméticos. Pero también hay que exigirle a la UE que se contemple la exigencia de la prohibición de la experimentación con los países con quienes se firme tratados de libre comercio.

Por último, nos gustaría recordar que para identificar los cosméticos en cuyo proceso no ha habido experimentación en animales se usan estos tres logos en los productos. Sin embargo, en teoría es un identificación no necesaria ya que como hemos explicado dentro de la UE no se pueden comercializar cosméticos con experimentación en animales. En realidad se trata de una cuestión de marketing.

Por una cosmética sin experimentación en animales

¿Te gusta nuestro blog? ♥ Por favor comparte ☺